Siesteese bien...!

 

Siempre se ha hablado de la siesta, muy al principio desde el extranjero como un "mal" español, como síntomas de vagancia ó de pocas ganas de trabajar.
Recuerdo yo en mis primeros viajes al extranjero, por motivos de trabajo, aquello de :

- De donde es Ud....Ah !, de España...! .... Sangría! Toros! Siesta...

Y claro, como eran relaciones sociales de negocios, tenías que conformarte con devolverles la sonrisa, cuando sabes que si vienen aquí, los primeros que van a los toros, se ponen torraos de sangría, y se amodorran a las siestas son ellos...

Eran otros tiempos, y la verdad es que ahora las cosas han cambiado y mucho, además para bien. Aún recuerdo comentarios atroces de los ingleses sobre todo, que cuando venían de mi mano a visitar instalaciones nuestras en los hospitales, me preguntaban que si en los hospitales de España, a los enfermos se les tenía que traer la comida, porque sino enfermarían por hambre... Buf!

Olvidémonos de los toros y la sangría, y vayamos a la siesta.

Muchos de esos extranjeros que hablaban hace tiempo de ese "defecto" nuestro, bien seguro que no saben lo que es estar en Sevilla en Julio y Agosto...La gente se reincorpora al trabajo a partir de las 6 de la tarde, pero luego mantiene abierto hasta las más de las 10...(las tiendas). Porque bien es cierto, que con la comida a cuestas y el calor, se está más cerca de una lipotimia que de un buen rendimiento laboral...45ª C a la sombra...!
De entrada, los japoneses, tan avanzados ellos, inventaron una especie de hoteles-ataúd, hará cosa de 20 años ahora, que eran como hoteles con habitaciones grandes con literas, cubiertas con cortinas, donde una cama estrecha les permitía estirarse unos minutos a descansar y relajarse, en horas intermedias de trabajo.

Lo que muchos empezaran utilizando como descansos en las largas jornadas de marketing que se imponen a veces en Japón a sus ejecutivos, acabó por convertirse en lugares que a mitad de jornada, podía permitir a la gente descansar y poner la mente en blanco por unos minutos.

Haciendo un poco de historia, ya Einstein en su tiempo manifestó que "parar" el organismo unos minutos después de comer, estimulaba el rendimiento y la creatividad, y ahora en países del Norte de Europa, avalados por estudios de neurólogos de la Harvard University (Boston - USA), aconsejan cerrar los ojos unos 20 minutos al día, porque ello contribuye a un descanso neurológico y prepara al organismo para enfrentarse mejor en las horas siguientes a la rutina de trabajo.

Por tanto, ya se puede afirmar que es un hecho beneficioso, ...no una siesta de pijama de verano de dos horas (atonta al organismo porque se desconecta el sistema nervioso central, entrando en funciones el simpático, y luego cuesta ponerlo en marcha de nuevo), sino una parada de 20 a 30 minutos, casi sin estirarse, simplemente sentado en una butaca, en un sofá y con luz tenue ausente de ruidos, que es un beneficio para el sistema nervioso y para el posterior rendimiento laboral de la persona en su jornada de tarde.

Lo malo de todo esto, es que hasta que los sindicatos lo oficialicen, igual ya no me quedará mucho tiempo el disfrutarlo legalmente, pero siempre está el truco de comer rápido, tal como hago yo muchas veces cuando no viajo, y sentarse uno en el despacho a la hora en que nadie está y en que el tiempo te corresponde como libre, y con música tipo New Age ó Chill Out, ó de sonidos de la Naturaleza con notas suaves de fondo de instrumentos musicales, con la luz apagada, cerrar los ojos y dejarse llevar durante 20 minutos al azar del descanso desconectando tus problemas, y sintiéndote más fresco desde luego, al comenzar la jornada de tarde.
Cuando no viajo, lo cumplo a rajatabla, y desde luego puedo deciros que sienta de maravilla.

Os cuelgo unos cuantos links que os explican más en detalle éste invento español, que quizás nació en Sevilla una tarde de agosto (es un decir...), que practicaron nuestro padres y abuelos con pijama y todo preferentemente en verano, que en épocas de verano sobre todo ha aportado alegrías conyugales mil al calor del verano en las habitaciones con poca ropa encima y persianas medio echadas, con sabrosos besos de sabor a gazpacho, un revolconcillo ardiente de pasión, media vuelta (abrazados suele no apetecer por el calor...), y a disfrutar cada uno de la siesta. De hecho, cuantos matrimonios con niños pequeños no han echado mano de la socorrida siesta, para ponerse al día en asuntos de amor, estando exentos en esos momentos del cuidado de sus hijos, que entienden el absentismo físico de sus padres como una cosa normal...

Ahora deberíamos cobrar royalties al "mundo exterior", que gracias a científicos serios, han hecho comprender el beneficio a la salud de la persona, y del rendimiento laboral de tarde, y la siesta es ya un hecho no reprobado como antes.

Vivir para ver, ... pero mientras tanto, buscaros cada día 20 ó 30 minutos después de comer para cerrar los ojos, los que no lo hagáis ya.
Sientan de maravilla...

Hace unos pocos años se empezaron a abrir unas franquicias en España, que se llamaban "masajes a 1000" donde tenían un sillón especialmente diseñado para dar una cabezada después de comer a un módico precio.
No sé si subsisten todavía, pero parece que al menos, la cosa va calando...

 

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2005/07/26/salud_personal/1122399343.html

http://www.baquia.com/noticias.php?id=9504