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Hoodia
gordonii |
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Se dice que la ciencia avanza, es verdad, también
es cierto que muchas verdades científicas, han estado ahí durante
siglos en la Naturaleza, y que ha sido el hombre, que con su poder
de observación, ha interpretado los hechos a su favor, y de alguna
manera ha copiado a la Naturaleza, nuestra madre real, la madre de
todos. Os cuento una historia para entrar en un caso que nos haga
reflexionar y que tienen que ver con esto que os acabo de adelantar
aquí, tan sólo una líneas más arriba.
¿ FICCIÓN?
Erase una vez, un pueblo indígena, ubicado en un desierto de alguna
parte de África, de costumbres eminentemente cazadoras y agrícolas,
que en el siglo XVII comenzaron a ser desplazados lenta pero
inexorablemente de sus territorios que habitaron durante siglos.
Los causantes de este desplazamiento fueron otras tribus vecinas de
costumbres ganaderas que necesitaban cada vez más terreno de pasto,
y como no por el hombre blanco venido de Europa.
Dicho pueblo indígena fue sistemáticamente desposeído de sus
propiedades, acabó diezmándose y se acomodaron casi en su mayoría,
en los suburbios de las grandes ciudades de la zona, donde muchos de
ellos perdieron su sentido de la vida, sus costumbres ancestrales,
su cultura, su lengua, entregándose muchos de ellas a una vida
desordenada de la cual, las estadísticas hablan de un gran
porcentaje de miembros alcoholizados y adictos a fumar ciertas
drogas.
Ya en el siglo XX, cuando el ejército de su país tenía que ocupar
territorios áridos donde ellos habían habitado durante siglos, se
incorporaron miembros de esa etnia a labores de guías sobre el
terreno, concretamente entre Namibia y Angola.
Coincidiendo con esa época última, observadores detectaron que
ingerían una planta de forma controlada, y de alguna manera eso fue
el comienzo de desvelarse un secreto guardado por tradición en
muchas generaciones a lo largo de los siglos.
Previendo que dicha planta tendría efectos beneficiosos sobre los
humanos, rápidamente empresas farmacéuticas se pusieron a investigar
cual podría ser el compuesto que formase parte de dichas plantas. Y
acabando el siglo pasado lo descubrieron y sintetizaron en el
laboratorio de forma controlada.
Los jefes de las etnias recurrieron a los tribunales, considerando
que si dicho constituyente iba a formar parte de un gran negocio de
multinacionales farmacéuticas, ellos, por ser los poseedores de tal
uso natural a lo largo de muchos siglos antes, y por haber revelado
ese su secreto, les correspondía en cierta manera tener parte de ese
beneficio.
Levantaron una querella que se arregló en los despachos, cediendo un
porcentaje de los beneficios a la tribu, que serían depositados en
una cuenta, para comprar de nuevo terrenos, que les permitiesen
vivir como sus antepasados, en reservas controladas, y de alguna
manera volver a reinsertarse en la Naturaleza, teniendo la
oportunidad de abandonar las ciudades paulatinamente.
PUES.NO...REALIDAD!
Esta resumida y breve descripción en forma de cuento, es una
realidad.
La etnia se llama San, bosquimanos como nombre otorgado por los
holandeses. Son una etnia diferente de la negra del lugar, y guarda
similitudes con etnias de Australia.
Habitaron durante siglos el desierto de Kalahari en Sudáfrica.
El pueblo europeo que invadió sus tierras en el siglo XVII fue el
pueblo holandés mayoritariamente.
Las tribus negras ganaderas que los fueron desplazando fueron los
Hotentotes y los Bantús.
Los San utilizaban una planta, que ingerían, cuando pasaban períodos
faltos de caza, que les quitaba el hambre, y asimismo hacían uso de
la misma planta, cuando se veían obligados a hacer grandes
desplazamientos, para calmar su sed en las travesías por el
desierto.
Dicha planta es una crasácea, parecido a un cactus, del género
Hoodia, que es específico de esa zona.
En los años 70's, cuando el ejército patrullaba la zona entre
Namibia fronteriza con Angola, los guías de la etnia San, se
sirvieron de esa planta, y eso motivó buscar qué principio activo
existía en el cactus Hoodia,
Esa sustancia fue sintetizada y patentada, se extraía de una sola
especie de crasácea de las varias especies que existen, Hoodia
gordonii, y se le llamó P-57.
La licencia de explotación fue vendida a Phytopharm que a su vez
compartió derechos de explotación con Pfizer, que más tarde
cambiaron de patrocinador. Existiendo en estos momentos un acuerdo
entre Phytopharm y Unilever para su comercialización a partir del
año 2008, que es cuando se piensa concluirán los estudios necesarios
en humanos, para concretar niveles óptimos de dosificación y
toxicidades, si las hubiere, tal y como se hacen con cualquier
molécula susceptible de uso en humanos.
El consejo de jefes de la etnia San, buscó un representante legal en
el abogado Roger Chennels, que finalmente llegó a un acuerdo de
porcentajes sobre el acuerdo inicial y la posterior explotación del
producto en los 20 años posteriores que toda fórmula tiene de
exclusividad, por parte de las compañías farmacéuticas que
comercializasen el producto.
Finalmente se acordó, que el dinero recaudado, sería depositado en
fideicomiso, para adquirir terrenos para ser habitados por la etnia,
y proseguir con sus costumbres de caza menor y cultivo, ésta vez
fuera de las ciudades.
Para tal fin, el gobierno de Nelson Mandela parece haber reservado
ya, según fuentes de Internet, 400 km2 de terreno.
¿QUE ES LA P-57?
No hay publicado demasiado acerca de ésta sustancia, por estar
protegida por patente. Bautizada realmente como P-57As3, se sabe
guarda en su composición cierta similitud con la de los
aminoglicósidos cardíacos de uso frecuente en el tratamiento de la
disfunción cardiaca. Hay tan sólo una publicación científica, del
2004, que habla de estudios sobre la eficacia como supresor del
apetito.
¿QUE PROPIEDADES TIENE?
En sus propiedades está la clave. Se usa para inhibir en el ámbito
de hipotálamo en nuestro cerebro, la sensación de hambre. Es por
tanto un supresor del apetito. El supresor natural del apetito en
nuestro organismo es la glucosa, que se produce en nuestro
metabolismo a medida que vamos ingiriendo alimentos en la comida, y
que llega a incrementarse su concentración en la sangre mientras se
come, que activa en el ámbito nervioso en nuestro cerebro, a nivel
del hipotálamo, la sensación de saciedad que nos hace parar de
comer, por la sensación de no tener más apetito.
Pues bien, la P-57, en estudios preliminares, parece tener la misma
capacidad de la glucosa, pero aumentada 10000 veces, lo cual la
convierte en un potentisimo supresor del apetito.
¿TODAS LAS HOODIA CONTIENEN LA P-57?
Pues no. Sólo la planta conocida como Hoodia gordonii, (Xhoba en la
lengua San), tiene ese componente específico, de entre las 20
subespecies de Hoodia que hay en muchos lugares de Sudáfrica.
La Hoodia gordonii, parecida a un cactus, de pequeño tamaño,
acostumbrado a resistir altas temperaturas, originaria del desierto
de Kalahari, especie protegida por Sudáfrica con límites legales
para su exportación y cultivo fuera del país, florece de agosto a
septiembre, y el olor de sus flores es parecido al de carne podrida,
posiblemente para favorecer su polinización por las moscas, el
insecto que la lleva a cabo. Puede tener una vida media de 15 años,
y alcanzar 30 Kg de peso. Las flores pueden llegar a medir 7,5 cm.
de diámetro, en forma de petunia.
ENTONCES...¿QUÉ ES LO QUE SE VENDE EN INTERNET?
Si hablamos de un producto protegido por patente, de cultivo
restringido (fuentes de Internet afirman que hay plantas de Hoodia
creciendo desde China a Texas en estos momentos, por las
expectativas que se han generado), sólo falta poner en un buscador
de Internet la palabra Hoodia pills, y aparecen más de cuatro
millones de páginas que nos hablan de contenidos varios en mg de
Hoodia en píldoras de varios tamaños y colores, con precios no
precisamente baratos.
Al parecer, al menos un 97% de las píldoras que venden en Internet,
son extractos de Hoodia, que no contienen el principio activo P-57,
patentado, que es el que le confiere su particularidad de suprimir
el apetito.
En muchos casos, en dichas píldoras, hay extractos de efedrina, té
verde, cafeína, etc., que tiene un efecto algo inhibidor del
apetito, y que, tal como sucede en todas las ventas por Internet,
intentan seducir al potencial comprador, que nunca podrá probar que
en su concentración, existe el principio activo P-57, aunque pague
por ello.
¿MEDICAMENTOS DE FUTURO?
Pues es evidente que desde el punto de vista de lo que es, un
negocio, este producto constituirá un modelo a seguir para un futuro
prometedor en el que, a la vista de los resultados, se podrán
programar los períodos de adelgazamiento a medida, como el que se
programa unas vacaciones en unas épocas determinadas.
Sabido es que en las épocas en que hay que quitarse ropa, los
acúmulos lipídicos tan particulares que nos asolan a hombres y
mujeres en partes bien definidas de nuestra orografía humana, si hoy
día incitan a apuntarse a todo tipo de dietas que prometen perder
kilos de peso, variando los hábitos y reduciendo cantidades y
alimentos, ¿por qué no pensar que una píldora que te suprima las
ganas de comer, no va a ser masivamente utilizada por la gente
corriente que su bolsillo se lo permita?.
De hecho, este tipo de medicamentos no es nuevo. Antiguamente se
llegaron a recetar anfetaminas, que luego serían retiradas ó mejor
dicho controladas bajo receta en su dispensación, por el efecto de
adicción que ocasionaban, al ser una droga hoy bien reconocida, y
ser más importantes los efectos de "bienestar" que los propiamente
supresores del apetito.
En este terreno, hay varias compañías farmacéuticas que ya llevan
años y mucho dinero en inversión, para estos fines.
Otras sustancias como el té verde, la efedrina, la cafeína, la fruta
de Indonesia y Asia llamada Mirinda Citrifolia, de conocidos efectos
adelgazantes, suenan ya como medicamentos en éste sentido.
Para bien pronto, Sanofi anuncia un producto revolucionario basado
en una molécula que actúa a nivel de los receptores del cannabis en
el cerebro, que promete reducir el apetito e incluso dejar de fumar
también. Esta sustancia se conocerá con el nombre de Rimonabant.
BUEN REMEDIO PARA LA OBESIDAD MÓRBIDA
Buenas expectativas para una enfermedad, que hoy día se está
corrigiendo, no sin un riesgo añadido de problemas que pueden
ocasionar la muerte, por métodos quirúrgicos.
Se acorta el estómago e intestinos, y favorece el adelgazamiento en
personas, que padecen un riesgo aún mayor de accidentes
cerebro-cardiovasculares, que supone un riesgo superior que el
quirúrgico, para su salud.
Para esas personas, con un seguimiento de dosis controlado por
especialistas en la materia, esta planta, mejor dicho, el P-57,
puede suponer un gran avance que ayude a reducir la población
mundial que sufre esta enfermedad, por estar en continuo aumento.
Se reducirán muertes por obesidad, se reducirán gastos sanitarios,
eso no cabe duda, siempre que el tratamiento que se cubra con este
medicamento, no sea de un coste elevado que aumente mucho la factura
de la sanidad de cualquier país que lo comience a aplicar como
terapéutica, entiendo yo, que sólo en casos de necesidad como el
descrito, ya que nunca serán cubiertos bajo requerimientos
estéticos.
¿SE CIERRA EL CÍRCULO COMERCIAL?
Pues en mi opinión, ese es un riesgo que cobra este tipo de
productos.
Por un lado, las multinacionales del sector de la alimentación, cada
vez más, aprovechando los hábitos de vida de nuestras avanzadas
sociedades, por la limitación del tiempo, lanzan más preparados
alimenticios, que hacen extremadamente fácil el disponer en
cualquier momento de comida cada vez más apetitosa parta llevarse a
la boca.
El comer, en estos momentos no es acto de nutrición de acuerdo a las
necesidades del organismo, es más un acto de ocio y placer, que no
respeta horarios ni normas de alimentación que está excitando
continuamente la bomba de insulina de nuestro organismo, el
páncreas, y que por tanto nos convierte, ayudados por el
sedentarismo forzado de nuestros quehaceres a partir de una edad
adulta, en acumuladores intensivos de energía almacenada como grasa,
la que la insulina favorece en su formación, al reciclar el exceso
de glucosa que inunda nuestro organismo sin orden ni concierto.
Las multinacionales, algunas de ellas están tomando conciencia del
fenómeno, y empiezan a incorporar cada vez más sustancias más
controladas que al comerse indiscriminadamente, al menos sean lo
menos nocivas posibles, pero aún así, nunca ésta industria había
disfrutado de tantas compañías que fabriquen productos alimenticios,
y que tengan tantos beneficios.
Por otro lado, las compañías farmacéuticas, obligadas en muchos
países a empezar a controlar en serio un gasto a todas luces
excesivo de medicamentos terapéuticos, enfocan nuevos sectores de
negocio en medicamentos de índole "natural", los que puedan ayudar
también a prevenir problemas serios de salud, como complemento a los
que producen en la actualidad, en su mayoría para curar ó aliviar
situaciones de enfermedad, que están implementadas en la cultura
actual, y cuyos orígenes, desde un punto de vista de negocio, aun no
interesa cortar de repente, por el dinero que se puede dejar de
ingresar por una persona afectada de una enfermedad crónica que
durante años, dedicará una parte de sus ganancias a financiar
futuros proyectos de las multinacionales farmacéuticas.
Esto sigue siendo un gran negocio de multinacionales.
¿QUIEN GANA? ... ¿QUIÉN PIERDE?
En mi opinión, con estos medicamentos, ganamos todos. Los unos en
salud a costa de pagar su "investigación". Los otros ingresando en
sus arcas más dinero que les permita llevar a cabo nuevas
investigaciones en sectores de alimentación sana (los nuevos
medicamentos del futuro realmente: una buena alimentación
equilibrada que permita la menor degeneración de las células de
nuestro organismo), y generar más medicamentos con menores efectos
secundarios que palien los efectos de sufrimiento de una enfermedad
ya adquirida, ó de infecciones masivas de la población (pandemias)
Pero matizando un poco más. Nosotros, los de a pié, se nos ofrece la
posibilidad de seguir comiendo ahora más, sabiendo que se podrá
corregir el efecto del nuevo peso adquirido por la comida ingerida,
con la tranquilidad de saber que se puede reducir esos kilos de más,
de una manera por lo que parece simple, aunque no será barata.
Yo sigo pensando en que hace falta una política auspiciada desde
cualquier gobierno, para educar en la nutrición a los que pagamos
los impuestos, es decir, normas claras y concisas para las familias,
asesores de nutrición dentro de la seguridad social, máximo control
sobre cualquier alimento que se lance al mercado, que al igual que
se hace en el tabaco, a mí se me ocurre que en algunos casos debería
poner claramente que una ingesta excesiva de grasas saturadas, por
ejemplo, comporta un riesgo claro de afectar la salud
cardiovascular, y que figure ahí, en etiquetas de ciertos productos
que superen el contenido de sustancias comprometedoras para la
salud, y que así obligasen a las compañías a cuidar mucho más sus
productos, el hacer llegar los conocimientos de nutrición (comer y
nutrirse no es lo mismo), a los contribuyentes de cualquier parte
del mundo más civilizado, ... con un reciclaje efectivo de toda la
comida que no deberíamos comer porque nos sobra, que sea desviada
hacia los pueblos menos avanzados donde las simples nutrientes que
sobran a toneladas, escasean causando la muerte diaria de un sinfín
de niños y ancianos.
Que pensaran los bosquimanos, cuando sepan que una planta que ellos
tenían la necesidad de tomar para paliar la sed que se origina por
las altas temperaturas del desierto y la falta de caza, ahora puede
verse convertida en un amplio porcentaje de casos, en las píldoras
de "abril y mayo", esa época, en la que cuando nos aligeramos la
ropa, y nos miramos al espejo, los kilos del invierno afean la
figura y no encajan con las prendas del año anterior...
Porque evidentemente, yo no me creo, que estas píldoras se
comercialicen sólo para casos de obesidad mórbida...
No es suficiente para tener mejor salud, el quitarse los kilos de
más en un momento dado.
¿Qué hay de la ingesta excesiva de grasas, de
radicales libres, de la carencia de vitaminas en nuestros frutos por
una deficiente conservación para favorecer la comercialización, de
la carencia de los oligoelementos de los suelos, de las dudas
razonables de los transgénicos...?
Cada vez más. El "soma" que Aldous Huxley nos describía en su
magistral novela de ciencia ficción, "Un Mundo Feliz", se hace más
patente en nuestra sociedad, ... que apuesta por la felicidad fácil,
la sin esfuerzo, la que atenta contra la voluntad y firmeza en
conseguir lo que uno se proponga por medios naturales. En este caso,
pues simplemente siguiendo las normas de comer lo necesario, a sus
horas, y hacer el ejercicio adecuado a la edad de cada uno....
Suena fácil, ¿no? Tan simple, ... y sin embargo muy poca gente es
capaz de hacerlo... para qué, si hay medicamentos que nos ayudarán a
hacerlo... sólo cabrá el esfuerzo monetario de pagarlos al precio
que nos impongan...., ya no nos viene de una imposición más,
¿verdad?
LINKS CONSULTADOS
http://news.bbc.co.uk/1/hi/programmes/correspondent/2947810.stm
http://www.phytopharm.co.uk/hoodia_faq.html
http://www.newstarget.com/hoodia.html
http://www.cbsnews.com/stories/2004/11/18/60minutes/main656458.shtml
http://www.bioetica.org
http://www.adelgazar.net/n04034.htm
http://www.med-estetica.com/semal/medicina/n00131.htm
http://www.plantzafrica.com/planthij/hoodgord.htm
www.cljhealth.com/hoodia-gordonii.jpg