Rodar por carreteras poco transitadas, disfrutando del
paisaje, de los olores a campo que se cuelan por debajo del
casco, e impregnan tus pituitarias de bienestar que sabe a
naturaleza.
Sin prisas, donde la velocidad es lo de
menos, y sí importa el balanceo suave y compensado de tomar
las curvas, con destreza, pausadamente, a derecha e
izquierda.
Donde la mente se evade concentrada en
cada uno de los movimientos que mantienen el peso de la moto
y el equilibrio...
Disfrutar en suma, ... rodando por
placer... Con la música de "Ride like the wind" de
Christopher Cross en la cabeza... Rutear...!!!